{"id":7573,"date":"2025-08-19T11:56:31","date_gmt":"2025-08-19T11:56:31","guid":{"rendered":"http:\/\/www.torrijos1831.com\/?p=7573"},"modified":"2025-08-22T15:40:24","modified_gmt":"2025-08-22T15:40:24","slug":"memoria-para-el-triste-final-de-juan-martin-el-empecinado-en-este-19-de-agosto-cuando-se-cumple-el-bicentenario-de-su-terrible-ejecucion-a-manos-del-regimen-absolutista-de-fernando","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.torrijos1831.com\/?p=7573","title":{"rendered":"Memoria para el triste final de Juan Mart\u00edn \u201cEl Empecinado\u201d, en este 19 de agosto, cuando se cumple el Bicentenario de su terrible ejecuci\u00f3n a manos del r\u00e9gimen absolutista de Fernando VII."},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><strong><span style=\"color: #000000;\">Asociaci\u00f3n Torrijos 1831\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 19\/08\/2025<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><span style=\"color: #000000;\">Para los integrantes de la Asociaci\u00f3n Torrijos 1831 que hemos podido visitar Roa de Duero, motivados por el sentimiento hist\u00f3rico de \u201cvivir\u201d los \u00faltimos momentos del triste final de Juan Mart\u00edn \u201cEl Empecinado\u201d, nos ha sido imposible evitar conmovernos, cuando nos hemos situado junto a la emblem\u00e1tica estatua del famoso guerrillero y, tambi\u00e9n, del que fue firme defensor de las libertades y derechos que emanaron de nuestra Constituci\u00f3n de 1812. La estatua de \u201cEl Empecinado\u201d, encadenado y con su torso desnudo, levantada en los Jardines de La Cava, impone por su gran realismo y, sobre todo, por recordarnos lo que debi\u00f3 de padecer Juan Mart\u00edn en los \u00faltimos instantes de su vida. Toda la perfidia de aquel degradado poder absoluto, que simboliz\u00f3 el reinado de Fernando VII, los insaciables deseos de venganza acumulados contra el h\u00e9roe nacido en Castrillo de Duero, durante el Trienio Liberal (1820-1823), se concretaron en la vil manera con que acabaron con \u00e9l, y c\u00f3mo se le tortur\u00f3, f\u00edsica y mentalmente, en los meses previos a su final, para llevarlo desfallecido y sin fuerzas al pat\u00edbulo, tratando de hurtarle ante los ojos del pueblo, el valor que siempre hab\u00eda demostrado en su vida.<\/span><\/strong><br \/><strong><span style=\"color: #000000;\">Tambi\u00e9n visitamos en Roa el lugar de su ejecuci\u00f3n, hoy la Plaza Mayor de la villa, denominada Santa Mar\u00eda, presidida por la iglesia de Nuestra Se\u00f1ora de la Asunci\u00f3n, de estilo g\u00f3tico isabelino, edificio que en la \u00e9poca de la ejecuci\u00f3n de \u201cEl Empecinado\u201d se denominaba la Colegiata. Lo hicimos por la ma\u00f1ana, para percibir mejor c\u00f3mo fueron las luces y sombras que, proyectadas sobre ese edificio, pudo ver \u201cEl Empecinado\u201d en los \u00faltimos instantes de su vida.<\/span><\/strong><br \/><strong><span style=\"color: #000000;\">Precisamente, si uno, conociendo el drama all\u00ed ocurrido, y teniendo la sensibilidad suficiente en su alma, se sit\u00faa frente a este edificio religioso, cierra durante unos momentos los ojos y se inspira adecuadamente, puede retrotraerse a aquella terrible ma\u00f1ana del 19 de agosto de 1825, acudiendo a la mente, la escena en la que los voluntarios realistas llevaron al \u201cEmpecinado\u201d al pat\u00edbulo, sumido en la m\u00e1s absoluta indefensi\u00f3n, y en la infinita soledad frente a la barbarie del absolutismo. La misma terrible soledad que ya hab\u00edan experimentado Porlier o Riego, cuando fueron trasladados a su lugar de martirio; pues el r\u00e9gimen absolutista nunca tuvo suficiente con acabar con ellos, con aquellos h\u00e9roes constitucionalistas, sino que puso todos los medios a su alcance para calcular al detalle la negra atm\u00f3sfera de estas aberrantes ceremonias, para llevar al extremo el aislamiento psicol\u00f3gico de los condenados en los \u00faltimos instantes de sus vidas, rode\u00e1ndolos de un \u201cpueblo\u201d llevado por la ira, ira bien inyectada en dosis adecuadas por los directores y esbirros que fraguaron este tipo de exhibiciones vengativas contra los reos.<\/span><\/strong><br \/><strong><span style=\"color: #000000;\">Si bien, somos muy conscientes de los terribles sufrimientos que debieron de experimentar aquellas v\u00edctimas, lo hecho desde las instituciones de la \u00e9poca, de forma tan calculadamente da\u00f1ina como cobarde, debe servirnos a los espa\u00f1oles para el convencimiento, de que nunca m\u00e1s nuestro pa\u00eds debe verse sumido en siniestras e inhumanas ceremonias como aquellas, ni que haya reg\u00edmenes \u201cprimos hermanos\u201d de aquel impresentable absolutismo, que las tutelen y conciban; pues el hecho aqu\u00ed contado no sucedi\u00f3 en la \u00e9poca medieval, no, si no en nuestra historia contempor\u00e1nea, por la que todav\u00eda transitamos.<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #800000;\"><strong>La ejecuci\u00f3n de \u201cEl Empecinado\u201d.<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><span style=\"color: #000000;\">El 19 de agosto de aquel 1825, a Roa hab\u00eda acudido gente de los alrededores para contemplar en directo la ejecuci\u00f3n de \u201cEl Empecinado\u201d. Las autoridades absolutistas lo hab\u00edan tenido todo en cuenta, incluyendo la seguridad de que nada evitara la muerte del condenado. El alcalde de Roa, Gregorio Gonz\u00e1lez, era jefe de uno de los batallones de Voluntarios Realistas presentes, y adem\u00e1s, el jefe de d\u00eda en aquel hist\u00f3rico 19 de agosto. Muchas responsabilidades ten\u00eda. Existen testimonios que la guardia realista estuvo integrada por 460 efectivos, cerrando todos los accesos al pueblo. En la puerta de la c\u00e1rcel se agolparon los realistas m\u00e1s exaltados para increpar al reo e insultarle antes de salir. Representaban a la Espa\u00f1a servil y cobarde que, saturada de ignorancia y fanatismo durante siglos, castigaba a la maniatada Espa\u00f1a de las libertades y derechos constitucionales. Antes de las doce de la ma\u00f1ana, la cofrad\u00eda de la Santa Caridad hab\u00eda hecho sonar sus campanillas por las calles para \u201ccostear los sufragios por el alma del condenado\u201d. M\u00e1s parafernalia imposible para una v\u00edctima que no cre\u00eda en nada de aquello.<\/span><\/strong><br \/><strong><span style=\"color: #000000;\">El 19 de agosto es un d\u00eda caluroso en Roa. A las doce de la ma\u00f1ana sacan de la c\u00e1rcel al \u201cEmpecinado\u201d. Junto a la puerta han puesto a un burro desorejado, en el cual el reo tiene que ir montado. Juan Mart\u00edn no desea ser trasladado de esa forma tan humillante. Le pega una patada al animal para espantarlo, pues quiere ir a pie y erguido al lugar de la ejecuci\u00f3n pese a la escasa fuerza que tiene, pero le obligan a montarlo, sintiendo las bayonetas en su abdomen. A redoble de tambor comienza a avanzar la tr\u00e1gica comitiva. Al llegar a la Plaza Mayor, \u201cel Empecinado\u201d la contempla abarrotada, y al ver la gente al condenado, comienzan los insultos y los escarnios de nuevo contra \u00e9l. Pero tambi\u00e9n hay amigos del h\u00e9roe liberal, que aprietan pu\u00f1os y labios por no poder hacer nada por \u00e9l. Para ellos es un momento terrible cargado de una impotencia que nubla sus ojos. A pie de pat\u00edbulo, y viendo su triste final decidido, Juan Mart\u00edn finge un arrepentimiento para, a continuaci\u00f3n, con un golpe fort\u00edsimo, romper las esposas de hierro que aprietan sus sangrantes mu\u00f1ecas. Con las pocas energ\u00edas que cuenta despu\u00e9s de tantos d\u00edas de privaciones, se abalanza a golpes y bofetadas contra los voluntarios realistas que le rodean, e intenta quitarle el sable a un ayudante de batall\u00f3n, pero no lo consigue\u2026 Varios realistas lo tiran al suelo y lo reducen\u2026 Gregorio Gonz\u00e1lez escribi\u00f3 despu\u00e9s \u201c\u2026 Por fin, los voluntarios realistas pudieron sujetarlo y lo colocaron en el mismo sitio donde estaba cuando rompi\u00f3 las esposas, esto es, junto a la escalera de la horca. Los sacerdotes intentaron exhortarle, pero, viendo que no les hac\u00eda caso, y, por el contrario, parec\u00eda burlarse, el fraile Ram\u00f3n, dirigi\u00e9ndose al p\u00fablico como si echase una pl\u00e1tica cristiana, grit\u00f3: \u00a1No rec\u00e9is por este perverso, que muere condenado! Entonces, para evitar forcejeos y trabajos, se trajo una gruesa maroma y se at\u00f3 por medio del cuerpo, y as\u00ed se le subi\u00f3 hasta el punto donde ten\u00eda que hacer su trabajo el ejecutor de la justicia, que, ayudado por algunos voluntarios realistas, le sujet\u00f3 fuerte, cogi\u00e9ndole por los cabellos, y le prepar\u00f3 bien los cordeles. Se dio la \u00faltima orden y qued\u00f3 colgado con tanta violencia que una de las alpargatas fue a parar a doscientos pasos de lejos, por encima de las gentes. Y se qued\u00f3 al momento tan negro como un carb\u00f3n\u201d.<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #800000;\"><strong>Un cuerpo expuesto para escarmiento.<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><span style=\"color: #000000;\">El cad\u00e1ver de \u201cEl Empecinado\u201d qued\u00f3 colgado, durante horas, hasta el toque de oraci\u00f3n (a la puesta de sol). En ese momento, sacaron de la c\u00e1rcel a doce liberales presos (su aspecto era lamentable, con cabellos sucios y desordenados, y ropajes mugrientos); que hab\u00edan sido compa\u00f1eros de prisi\u00f3n con Juan Mart\u00edn durante los largos meses de cautiverio en la c\u00e1rcel de Roa. Los sacaron para que descolgaran el cuerpo de su general. Los prisioneros, con el miedo metido en el cuerpo (pues m\u00e1s de uno pens\u00f3 que, tambi\u00e9n, iba a ser ejecutado all\u00ed mismo), contemplaron bajo el pat\u00edbulo, durante unos minutos que se hicieron eternos, el cad\u00e1ver del que hab\u00eda sido su jefe. Despu\u00e9s, pusieron su cuerpo en una caja, para trasladarlo al cementerio de la villa, donde previamente se hab\u00eda cavado una profunda fosa. En la misma se meti\u00f3 la caja, y cuentan que sobre ella se vertieron cerca de treinta carros de piedra y tierra.<\/span><\/strong><br \/><strong><span style=\"color: #000000;\">Como un dato m\u00e1s, decir que el sacerdote que llev\u00f3 a cabo la \u00faltima confesi\u00f3n de \u201cEl Empecinado\u201d, fray Ram\u00f3n de la Presentaci\u00f3n, viol\u00f3 el sagrado secreto de confesi\u00f3n, delatando a las autoridades absolutistas que \u201cEl Empecinado\u201d le hab\u00eda dicho en confesi\u00f3n que ten\u00eda escondidos 14.000 reales para que los hiciera llegar a su familia, que iba a quedar en la miseria. Hip\u00f3critamente, el religioso lo justific\u00f3 por escrito alegando que \u201cla Moral y sana Teolog\u00eda\u00bb \u00abno quiere obligar a los ministros de la Penitencia el sigilo, cuando la intenci\u00f3n de los penitentes no es de hacer Sacramento, sino de hacer burla del Sacramento y un desprecio formal\u201d. Bueno, el relato es componenda pura. La realidad fue otra mucho m\u00e1s inmoral, y muy alejada del esp\u00edritu cristiano, no terrenal, que un religioso deber\u00eda haber mantenido por propia exigencia, pero no olvidemos que la Iglesia, como instituci\u00f3n, fue uno de los valedores mayores con los que cont\u00f3 el r\u00e9gimen absolutista de Fernando VII, para mantenerse en el poder durante aquellos tr\u00e1gicos a\u00f1os.<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #800000;\"><strong>Conclusi\u00f3n y memoria para \u201cEl Empecinado\u201d.<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><span style=\"color: #000000;\">Juan Mart\u00edn \u201cEl Empecinado\u201d, un labrador, un hombre del pueblo, tom\u00f3 las armas para defender nuestro pa\u00eds frente a la invasi\u00f3n napole\u00f3nica. Por su valor y dotes de mando, frente a los franceses, a los que derrot\u00f3 en varias ocasiones, ascendi\u00f3 hasta el no f\u00e1cil empleo de mariscal de campo. Pero Fernando VII le pag\u00f3 muy mal tras regresar de su c\u00f3modo exilio en Francia. El guerrillero, en 1814, ya general liberal, fue fiel y defendi\u00f3 al sistema constitucional nacido en C\u00e1diz. Eso nunca se lo perdon\u00f3 Fernando VII, y no tuvo piedad ninguna con \u00e9l cuando fue hecho prisionero por los absolutistas, depar\u00e1ndole una muerte cruel.<\/span><\/strong><br \/><strong><span style=\"color: #000000;\">Tardar\u00eda tiempo en reconocerse la memoria de \u201cEl Empecinado\u201d. El 2 de julio de 1844, sus restos fueron sacados del cementerio de Roa, para ser trasladado a la iglesia colegial de la villa. Este documento de la \u00e9poca lo relata as\u00ed:<\/span><\/strong><br \/><strong><span style=\"color: #000000;\">\u201cHoy tengo que comunicar a Vds. la exhumaci\u00f3n de los restos del malogrado general don Juan Mart\u00edn el Empecinado, y su traslaci\u00f3n a la insigne iglesia colegial de esta villa, verificada en la ma\u00f1ana del 2 del corriente. En efecto, por \u00f3rdenes del ministro de la Gobernaci\u00f3n, trasladadas al jefe superior pol\u00edtico de esta provincia, comision\u00f3 \u00e9sta al alcalde constitucional de esta villa para que con todo esmero pasase al sitio donde yac\u00edan los restos del valiente patriota el Empecinado y fuesen trasladados a la iglesia colegial de esta villa, en donde permaneciesen custodiados hasta su ulterior colocaci\u00f3n en el monumento que se ha de edificar en la Plaza Mayor y sitio en donde acab\u00f3 el general sus d\u00edas.<\/span><\/strong><br \/><strong><span style=\"color: #000000;\">Cinco testigos que presenciaron en 1825 su entierro, asistieron a la extracci\u00f3n de los citados restos, acompa\u00f1ados de la autoridad, cuatro facultativos del arte de curar y otras personas notables. Como a vara y media de profundidad se encontraron los huesos de este h\u00e9roe en la misma postura que fue enterrado y con tales se\u00f1ales que todos vieron los huesos fuertes y valientes que hicieron temblar tantas veces a los enemigos de la patria. Una alpargata y pedazos de la t\u00fanica vinieron a confirma m\u00e1s ser el esqueleto del difunto. Una inspecci\u00f3n facultativa hecha por las reglas del arte y el conocimiento que de su persona se ten\u00eda, hicieron palpable ser \u00e9ste el cad\u00e1ver que se buscaba. Colocados los huesos en una hermosa y l\u00fagubre urna mortuoria, fueron puestos a la expectaci\u00f3n p\u00fablica hasta las diez de la ma\u00f1ana del 2, en que fueron trasladados a la citada iglesia. Un concurso numeroso de lo m\u00e1s florido de la poblaci\u00f3n, sin distinci\u00f3n de matices pol\u00edticos, con hachas de cera, y el cabildo capitular eclesi\u00e1stico con las cruces de las tres parroquias, acompa\u00f1ando el ayuntamiento en cuerpo, se person\u00f3 a la puerta de la ermita de Santa Luc\u00eda, contigua al campo santo, en donde los sacerdotes entonaron el salmo exultabunt ossa humillala, que parec\u00eda haber sido dictado providencialmente para este caso particular. Las autoridades dijeron unas palabras en memoria del h\u00e9roe, y con los c\u00e1nticos tristes y sublimes de nuestra santa religi\u00f3n comenz\u00f3 a caminar este triste acompa\u00f1amiento con la mayor devoci\u00f3n y recogimiento, hasta la dicha insigne colegial, atravesando por entre un gran n\u00famero de personas forasteras que hab\u00eda atra\u00eddo la casualidad de ser d\u00eda de mercado tan concurrido como es \u00e9ste. La caja fue conducida por los licenciados D. Bernardo de Olavarr\u00eda, don Trif\u00f3n de la Fuente, D. Rafael de la Fuente y don Bernardo Gonz\u00e1lez Ma\u00f1ero, juez cesante de primera instancia de Le\u00f3n. Presidian el duelo el ya dicho alcalde don Cen\u00f3n Bomb\u00edn, y el juez de primera instancia de este partido D. Remigio Salom\u00f3n. Todos los concurrentes iban con traje de luto seg\u00fan estilo del pa\u00eds\u201d.<\/span><\/strong><br \/><strong><span style=\"color: #000000;\">Sin embargo, los deseos en Roa se truncaron en 1853, cuando desde Burgo se consigui\u00f3 la decisi\u00f3n del traslado de los restos a la capital. Antes de aquella orden, la Milicia Nacional de la provincia de Burgos hab\u00eda \u00abfinanciado y erigido\u00bb el \u00abmonumento que perpet\u00faa la memoria del valiente y malogrado general\u00bb a los pies del cerro del Castillo, lugar simb\u00f3lico en el Burgos de la Guerra de la Independencia. Los restos fueron trasladados desde Roa a Burgos el 23 de diciembre de 1856. Sin embargo, en el acta redactada con gran detalle por el entonces secretario de la localidad ribere\u00f1a, se hac\u00eda constar \u00abel desacuerdo del Ayuntamiento\u00bb con que los restos de \u201cEl Empecinado\u201d salieran del municipio. Resignados, lo que hac\u00edan era \u00abobedece y acatar las instrucciones dadas por el Gobierno de S.M.\u00bb. Dicho de otra manera, se trataba de una \u00abdecisi\u00f3n gubernativa\u00bb.<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><span style=\"color: #000000;\">Desde hace a\u00f1os, la salvaguarda de la memoria de Juan Mart\u00edn \u201cEl Empecinado\u201d corre a cargo del llamado C\u00edrculo Cultural Juan Mart\u00edn \u201cEl Empecinado\u201d, formado por descendientes del famoso guerrillero y de personas leales al hist\u00f3rico personaje, que realizan homenajes, recreaciones hist\u00f3ricas y conferencias, especialmente, entre agosto y septiembre, en Roa y en Castrillo del Duero. El C\u00edrculo naci\u00f3 por la inquietud e iniciativa de admiradores del Empecinado, al ser conscientes del mal pago que hab\u00eda recibido el h\u00e9roe liberal, a cambio de su lealtad a una causa digna de mejor suerte. Este grupo no pudo permanecer inactivo ante la situaci\u00f3n de olvido en la que se encontraba este destacado personaje de nuestra historia, y activado siempre, cada a\u00f1o, con diversos actos recuerda su memoria. El C\u00edrculo Cultural Juan Mart\u00edn \u201cEl Empecinado\u201d, se ha convertido en el motor de las celebraciones que por el Bicentenario, se est\u00e1n llevando a cabo, ahora, en Roa, Castrillo y Burgos. \u00a1Enhorabuena!<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><span style=\"color: #000000;\">Hoy d\u00eda, los restos de \u201cEl Empecinado\u201d contin\u00faan en ese monumento funerario burgal\u00e9s. Un lugar de honor para su memoria, y para su valor, siempre demostrado en vida.<\/span><\/strong><\/p>\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"1024\" height=\"523\" src=\"https:\/\/www.torrijos1831.com\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/15-340-1024x523.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-7574\" srcset=\"http:\/\/www.torrijos1831.com\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/15-340-1024x523.png 1024w, http:\/\/www.torrijos1831.com\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/15-340-300x153.png 300w, http:\/\/www.torrijos1831.com\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/15-340-768x392.png 768w, http:\/\/www.torrijos1831.com\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/15-340.png 1326w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"1024\" height=\"635\" src=\"https:\/\/www.torrijos1831.com\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/15-341-1024x635.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-7575\" srcset=\"http:\/\/www.torrijos1831.com\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/15-341-1024x635.png 1024w, http:\/\/www.torrijos1831.com\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/15-341-300x186.png 300w, http:\/\/www.torrijos1831.com\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/15-341-768x476.png 768w, http:\/\/www.torrijos1831.com\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/15-341.png 1264w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Asociaci\u00f3n Torrijos 1831\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 19\/08\/2025 Para los integrantes de la Asociaci\u00f3n Torrijos 1831 que hemos podido visitar Roa de Duero, motivados por el sentimiento hist\u00f3rico de \u201cvivir\u201d los \u00faltimos momentos del triste final de Juan Mart\u00edn \u201cEl Empecinado\u201d, nos ha sido imposible evitar conmovernos, cuando nos hemos&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":7576,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[22,213],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.torrijos1831.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/7573"}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.torrijos1831.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.torrijos1831.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.torrijos1831.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.torrijos1831.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=7573"}],"version-history":[{"count":4,"href":"http:\/\/www.torrijos1831.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/7573\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":7582,"href":"http:\/\/www.torrijos1831.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/7573\/revisions\/7582"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.torrijos1831.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/7576"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.torrijos1831.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=7573"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.torrijos1831.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=7573"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.torrijos1831.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=7573"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}